Uma Thurman vende su apartamento en Gramercy Park

Por 6,25 millones de dólares puedes vivir en el apartamento que habitó Uma Thurman durante 15 años.


Tom ya se había despertado antes de sentir el estruendoso llegar de su boss, aun así, permaneció en una postura incomodísima sobre el escritorio, para ver cómo reaccionaba éste. El observado entró por la puerta como si esta no existiera, casi la atravesó del golpe y, cuando vio a su empleado dormido sobre la mesa se le subió la tensión arterial por las nubes (no mucho más de lo que era habitual en él, claro), a John no le gustaba nada ver descansar a otro... así que, casi de inmediato, empezaron los gritos.


“¡¡Será posible que mi esfuerzo en sacar adelante esta revista le importe tan poco a mi gran Socio y Amigo!! ¿Es que la hermosa ventana que ilumina este agujero no le mantiene lo suficientemente despierto?, dijo, arrastrando la o hasta el infinito. Tom se hizo el desvelado y pregunto casi en susurros, “¿Qué te pasa hoy, Anti?, Anti era el apodo por el que llamaban a John en la Universidad, entre otras cosas porque era anti-todo (nada le gustaba), tampoco había cambiado demasiado fuera del College.



Pues pasa que, nada más y nada menos que el New York Times, se nos ha adelantado, y eso, en nuestra profesión, significa el FIN, refunfuñó dejándose caer en la pequeña e incómoda silla, en otras palabras, estamos acabados. A la pregunta (obvia) de en qué se ha adelantado en NYT, Anti respondió levantando una Tablet con el icono del famoso periódico neoyorquino, en esto,- pasó el dedo por la pantalla y apareció la foto de la famosa actriz Uma Thurman- han colgado la exclusiva de la venta del apartamento de Uma en el Gramercy Park.


El mítico Gramercy Park, donde cada residente de los inmuebles colindantes tiene una llave de acceso al parque privado más famoso de Norteamérica, allí ha habitado la, también famosa, Uma Thurman durante los últimos 15 años, en concreto lo ha hecho en el número 1 de Lexington Avenue. El precio de venta es de 6,25 millones de dólares (5,48 de euros), ella lo tiene claro y expresó lo que piensa: Tiene un gran valor sentimental, pero mi pasado será el futuro de otra persona.


John leía el artículo a Tom casi con lágrimas en los ojos, realmente, pensaba que era una tragedia que el periódico se les hubiera adelantado, no en vano, los dos socios llevaban presumiendo de tener el blog que más rápido contaba las hazañas inmobiliarias de los famosos de Nueva York, y esta vez (evidentemente) habían fracasado. Mira lo que dice aquí: la propietaria compró primero, por 2,65 millones de dólares (2,32 de euros), un dúplex de tres dormitorios, aunque después añadió otro por 1,55 millones de dólares (1,36 de euros).



La propiedad cuenta con 5 dormitorios y casi cuatro baños, y ha sufrido una profunda reforma para fusionar los dos apartamentos primigenios. Estas fotos, Tom, demuestran el buen gusto de quién lo habitó, a la entrada una escalera clásica de madera te lleva a los dormitorios de la planta alta, mientras que desde el hall tienes amplia visión de la casa gracias a la eliminación casi total de los tabiques. Un salón con una discreta chimenea, una biblioteca y un fantástico comedor hacen la delicia de los invitados.


Desde el comedor puedes acceder a una coqueta terraza con vistas al Gramercy Park, junto a él una enorme cocina con encimeras de mármol y nogal y electrodomésticos Miele y Bosch. En esta planta también existen dos dormitorios, uno de ellos con vestidor y, entre los dos, comparten un baño. Me olvidaba de algo Topo, (en la facultad llamaban Topo a Tom por motivos muy poco confesables) la luz entra en cada estancia de forma casi cegadora, ¡qué gran iluminación tiene este piso!


En la planta alta hay otros tres dormitorios, una suite principal con vestidor y el baño más lujoso que habrán visto tus ojos: decorado con mármol blanco, azulejos con spa, baño turco con techo abovedad de baldosas y una bañera de la que no querrás salir, que cosas. Los otros dos dormitorios comparten un baño con plato de ducha (se ve que lo de compartir baño está de moda). Otras delicatesen son: suelos de madera de roble, lavandería, aire acondicionado central y un tocador para huéspedes.


Por si no lo sabías, el arquitecto responsable del edificio fue Herbert Lucas, y se construyó en el año 1.910 con una fachada de piedra caliza y ladrillo visto. John soltó la Tablet a un lado, miró fijamente a Tom durante un rato, en ese tiempo el color rojo de su cara fue disminuyendo su intensidad lentamente. Cuando ya estaba más relajado se levantó pausadamente de la silla y dijo: Tienes que ponerte las pilas Topo, o nos quedamos sin negocio. Después dio un solemne portazo de despedida, sin decir adiós, claro.


A solas, Tom recogió la Tablet y se entretuvo revisando el artículo, en él se hablaba de que la inmobiliaria que lo vendía era Corcoran, donde explicaban que el mantenimiento mensual era de 7.779 dólares (6.820 euros), hablaban de los éxitos de la actriz (como Pulp Fiction y Kill Bill), de las relaciones personales de ésta durante su estancia, de que la reforma de los apartamentos había tardado cinco años y de lo mucho que le había gustado vivir allí con su familia (ver crecer a sus hijos en el parque y esas cosas).


Por lo visto el techo de hojalata de la cocina estaba cuando ella compró el dúplex, así como el exquisito barandal de madera de roble que acompaña la escalera, añadieron suelo radiante al espectacular baño principal de la segunda planta, el aire acondicionado general, las paredes de tela del dormitorio y, por ejemplo, la puerta de acero galvanizado que da acceso a los dormitorios conjuntos de la planta alta.


Hablaba el artículo de los diferentes bienes inmuebles que había comprado Uma Thurman, los leyó con indiferencia y descolgó el teléfono. Marcó un número y escuchó la voz de una educada señorita, hablaron un gran rato y, al colgar, esbozó una sonrisa de oreja a oreja. Si John se entera de que no he publicado la noticia antes que el NYT porque cedí la exclusiva como condición para poder pujar por comprar el piso ¡Nuestra amistad estaría acabada!, pensó el Topo, sin sentir un ápice de culpa.






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